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miércoles, 25 de abril de 2012

Las enseñanzas de Kayl de Vallelargo

Como decíamos ayer, estimados alumnos, después de que me negase a entrar a profanar tumbas por el solo placer del saqueo, me entretuve colina arriba con el árbol de piedra. Me sentía tan en paz en aquella zona que entré en un trance meditativo muy profundo. Cuando me quise dar cuenta ya habían pasado muchas horas y el grupo se había marchado, así que vagué por las cercanías durante dos días con sus noches, perdido en la contemplación de la naturaleza y pensando en las diferentes formas de mezclar hierbas para cumplir el objetivo que el Círculo de Druidas me impuso para formar parte de él. Enseñanzas de Kayl de Vallelargo
Kayl y sus atentos alumnos
No estaba muy preocupado por Las Garras del Fénix, habían demostrado ser lo suficientemente capaces de sobrevivir a los peligros del bosque y de la humanidad, aunque es cierto que de manera poco sutil. En cualquier caso, me alegré de no estar con ellos esos días ya que, como más tarde, habían tenido percances con un grupo de trolls y huargos. Por sus explicaciones supuse que las pobres bestias habían sido brutalmente asesinadas, descuartizadas y despellejadas, pero la parte positiva es que se acordaron de mí y ya tenía en mi poder la sangre de trol, el ingrediente más difícil de conseguir de mi poción. El grupo se encontraba en un estado lamentable, vagando sin rumbo por los bosques, así que me ofrecí a guiarlos de nuevo hacia la senda. Por el camino encontramos un pueblo que no aparecía en los mapas, resulto ser Kärandor Viejo, una comunidad que se guiaba por los aspectos druídicos de la compartición de bienes y esfuerzos en respeto con la naturaleza. Enseñanzas de Kayl de Vallelargo
"La Bestia", un alma torturada
Circulaban rumores entre la población por culpa de un ataque de lo que ellos llamaban “La Bestia”. A mis compañeros, al oír semejante historia, se les dilataron las pupilas y los ollares de la nariz, se inquietaron y comprobaron sus armas, igual que hace un perro de presa al saber que es día de caza. Ni que decir tiene que nos quedamos unos días en el pueblo, hicimos amistades y conocí a alguien del que sin duda habréis oído hablar: Antariego, el famoso druida de los Protectores del Roble que en aquel tiempo hacía las veces de sacerdote de Karantel y moderador en los litigios de la aldea. Al final resultó que “La Bestia” era un pobre crio cíngaro que había sufrido una horrible mutación. Creo que pude haberlo salvado, pero cuando se dio la oportunidad era de noche, en mitad de una persecución y, como podéis comprender, las circunstancias eran muy confusas. Eso nos recuerda que nuestra labor es tratar de conseguir el equilibrio espiritual y ayudar a otros a conseguirlo, pero no siempre es posible. Sea como fuere, “la Bestia” y Vilem desaparecieron en el plano de sombras. Aunque yo temía por la vida de Vilem, sus compañeros me dijeron que probablemente no estaba todo perdido, que aún tenía bastantes oportunidades de volver, pero que eso dependía solamente de él y su fuerza de voluntad. Francamente, deben de ser más poderosos de lo que pensaba, si son capaces de sobrevivir a una entrada traumática en las sombras, pero era cierto que mucho más no podíamos hacer por él, así que recogimos a los muertos y heridos y pasé a ocuparme de los preparativos del ritual. Enseñanzas de Kayl de Vallelargo
Kayl dando por terminada la lección
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