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martes, 3 de enero de 2017

Hemos Jugado: Agrícola

Después de varios meses de deliberaciones internas, juegos descatalogados y peleas a cara de perro con cuchillo, finalmente le hemos dado un buen uso al dinero del premio del concurso #ZacaVirus: Hemos adquirido una copia de Agrícola, el juego de simulación donde gana el que menos hambre pasa.


Nos fuimos a nuestra tienda amiga +Zacatrus y en 48 horas tenían listo nuestro pedido. Eso quiere decir que sólo hemos tardado 3 meses, 10 días y 6 horas en ponernos de acuerdo ¡Todo un logro Pifioso!


El juego en sí no es barato, cuesta casi 50 monedas de oro, pero la primera impresión es que merece la pena: No los hemos contado, pero nos pasamos casi 15 minutos organizando los distintos contadores, cartas y troqueles que hay en la caja, que por cierto, es muy, muy pesada.


Un gran punto a su favor: Dentro de la caja viene un rollo de bolsas de plástico zip para que organices el material como Thor te de a entender, pero en cualquier caso hay bolsas suficientes para separar por tipo y color todos los marcadores y cartas.


Un gran punto en contra: Sin nadie que hubiese jugado antes, la lectura de las reglas se llevó toda la primera partida. Casi dos horas leyendo reglas, oigan. ¡Pero si hasta tiene un suplemento a las reglas!


La sensación era la de estar leyendo el B.O.E: Para los casos a) y c) consulte el documento Anexo II, sección 3 párrafo segundo, dónde le explicarán cómo dar de comer a las ovejas. Lo bueno es que una vez entendido el concepto, los turnos son rápidos y muy intuitivos.


El espacio necesario para jugar es inmenso: Una mesa de comedor estándar no es suficiente para alojar el tablero central y los tableros individuales de cada jugador, donde tenemos nuestra cabaña y nuestras tierras, al principio vacías. En este caso, tuvimos que abrir los dos tableros auxiliares de la mesa, lo que la hace normalmente apta para 8-10 personas.


El juego empieza con dos aldeanos en dos habitaciones de madera, y el objetivo es conseguir puntos mediante la ampliación de la granja y la gestión de los distintos recursos.


Hay cartas de ayuda: Profesiones y adquisiciones mayores y menores, que cambian las posibilidades de cada jugador para ampliar sus dominios, aunque están bastante bien equilibrados y es posible ganar sin utilizar estas ayudas. Ahí está la sensatez de cada uno a la hora de jugar sus cartas.


Como buenos pifiosos caóticos que somos (y un poco malignos) la primera partida trató más de putear a los contrarios que de sumar puntos. Así, la reina de las calabazas impidió el acceso a las hortalizas, el vaquero consumió todas las vacas y el hacedor de hijos copó casi todas las opciones de ampliar la familia de aldeanos. El resultado: Hambre, muerte, enfermedad y muy, muy pocos puntos.


El sistema de juego es por turnos y por localizaciones. A lo largo de un turno no puede haber más de un aldeano en cada localización y cada localización genera una serie de recursos (acumulativos o no) o permite intercambiarlos para comprar otros elementos como vallados, habitaciones o campos de cultivo.


A lo largo de una ronda cuentas con tantos turnos como aldeanos, lo que hace que sea bastante rentable adquirir nuevos aldeanos lo antes posible... pero la gente nueva necesita comer y, cada 3 rondas, llega el temido momento de la alimentación. Si algún campesino no come, pierdes 3 puntos por cada comida que no reciba (necesitan 2). Teniendo en cuenta que las puntuaciones finales suelen encontrarse en una horquilla de 5 puntos, un -3 es una penalización muy gorda.


Las casillas acumulables son como una trampa de miel. Hay que valorar cuando merece la pena extraer los recursos, teniendo en cuenta que los demás jugadores se van a ver atraídos por la misma golosina, pero teniendo en cuenta que a veces tener mucho de algo no nos va a permitir realizar determinadas acciones...


En general es un juego de gestión del riesgo y de los recursos: Con acciones muy limitadas hay que cumplir objetivos a corto plazo (dar de comer a los aldeanos) sin perder de vista la consecución de puntos de cara a la última ronda, que es la que determina realmente el ganador.


A la hora de sumar puntos al final, se penaliza el no tener al menos 1 de cada tipo de recurso animal (ovejas, cerdos y vacas) o estructural (establos, vallados y campos de cultivo) pero lo que realmente da puntos es el número de personas y la calidad de sus habitaciones. (¡Viva el capitalismo!)


Pueden jugar hasta 4 personas y el tablero es modular, es decir, según el número de gente habrá disponibles una serie de acciones iniciales diferentes. A medida que trascurran las rondas, el "progreso" hará que cada vez haya más acciones y, estas sí, son iguales independientemente del número de jugadores.


Aunque las rondas de progreso tienen un cierto componente de azar, este se encuentra muy limitado por un curioso sistema de numeración. Por ejemplo, hay 3 cartas marcadas con un 2, lo que quiere decir que todas esas cartas verán la luz y serán utilizables en la "segunda época" pero, dentro de ella, no se sabe la ronda exacta. Conocer las distinta cartas da un plus a la estrategia (y una justa ventaja frente a los novatos bwahahaha!)


El juego es muy intenso y las estrategias muy variables. Una sola acción que no puedas hacer en un turno puede cambiar todo tu futuro, aunque eso no te va a impedir ganar, porque probablemente también cambies las acciones posteriores del resto de jugadores al utilizar tu "plan b" ^.^


Una cosa importante a tener en cuenta: La duración. Es laaaaaargo para un juego de mesa, unas dos horas y media si todos los jugadores saben de que va y no hay que explicar nada. No parece mucho, pero no es un juego para gente con TDAH o adictos al momento (si, te miro a ti, millenial nomofóbico)


En definitiva, un gran juego. Ha creado adictos en el seno de la asociación que han echado más partidas a esto en 10 días que a cualquier otra cosa en todo el 2016. Lo cuál siempre es bueno (lo de los adictos, me refiero)


Lo mejor: Estrategia, puteos (leves) y carrera contra el HAMBRE. Muy equilibrado con varias opciones apra ganar (o quedar en un digno 4º puesto ^.^)

Lo peor: El tiempo y el espacio necesarios. No es barato

Puntuación: 10/10, altamente recomendable

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