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lunes, 28 de febrero de 2011

Diario de una campaña: “El Imperio de Malaz” III

Extraído del ordenador del Máster,

2ª Sesión de la Saga de Malaz:

Séptimo día del tercer mes.

Después de pertrecharse en la armería, un oficial de bajo rango les encomienda su primera misión: Llegar a Hagleyton y esperar nuevas órdenes. Un enlace se pondrá en contacto con ellos.

La mitad del grupo se duerme temprano, salen de madrugada. El resto investigan el campamento. Hay un pequeño altercado y los veteranos se sienten ofendidos. La sangre no llega al rio en esta ocasión. Sin embargo, un poco más tarde se registra una pelea con armas punzantes que se salda con dos heridos. El de mas gravedad es Kifu (Bano) un ser deforme y apestoso que ejerce la mendicidad profesionalmente. El sanador cura sus heridas pero le destroza la nariz por error. Después de llevar a Kifu a su camastro, el sanador (H.) y el cazador (V.) lo se quedan en la barra bebiendo cerveza hasta el amanecer. No se levantan temprano a la mañana siguiente y, por su culpa, sus compañeros pierden el carruaje con provisiones que los acercaría a Hagleyton.

Octavo día del tercer mes.

Los detalles de aquella mañana son escalofriantes. Los PJs decidieron robar 4 caballos de los oficiales y nobles del ejercito. Para ello, quemaron un pajar y, aprovechando la confusión, atacaron a los 8 pajes que los estaban preparando para la jornada. Para cuando llegaron los primeros soldados al lugar de los hechos, 6 pajes estaban muertos cerca del lugar quemado, con diversos traumatismos y cortes profundos.

Los soldados no reconocieron en primer lugar a los PJs, pero gracias a los actos de uno de los pajes supervivientes, consiguieron capturar a Kifu y recuperar 2 caballos. El resto de PJs huyen por el camino del Norte y se reúnen con sus compañeros en un alto cerca de Hagleyton.

En la paliza y serie de preguntas a las que fue sometido Kifu, y tras ofrecerle la muerte por colgamiento como única opción, consiguieron arrancarle la promesa de que ayudaría a capturar a sus compañeros para que fueran juzgados por ladrones de caballos. (En el ejército ya se estaban empezando a labrar una reputación de mercenarios psicópatas) Lo que Kifu no sabe es que Nojheim, todavía recuperándose de sus heridas, va a seguirle, esperando que los PJs sirvan como cebo de un plan mucho más intrincado.


Y he aquí que lo que comentaba en la priemra entrada dedicada a la Saga de Malaz se hace realidad. Los PJs empiezan a tener ideas propias, obviamente malignas, pero propias. Teniendo en cuenta que se trataba de un grupo totalmente novato con Bano como gancho y que sus PJs habían sido distribuidos al azar, me sorprendió lo bien que trabajaron por un objetivo común y supieron arreglárselas sin un Máster que les guiara. Y además, con eso de mi suprema flexibilidad masteril, supe aprvechar lo que me daban para generar una subtrama de conspiraciones dentro del propio ejército, que era exactamente lo que tenía en mente desde el principio, ya que con un grupo tan grande y sólo 3 horas por sesión, cualquier combate consumiría rápidamente todo el tiempo disponible.
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