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lunes, 24 de septiembre de 2012

La partida de Omerta en la LES

El pasado fin de semana fuimos a las jornadas Ludo Ergo Sum, donde jugamos un buen número de partidas a diversos juegos de rol y de tablero, pero hoy nos centramos en la primera que jugamos Ki y yo Omerta (el resto de los asociados asistentes le estaban dando duro a PANGEA), merecedora y ganadora del premio a mejor juego de rol. Sin duda alguna, se lo merecía.

En la mesa nos sentamos cinco jugadores, Ki, llevando un asesino siciliano recién llegado los estados unidos, un tipo jugaba con el jefe de nuestra banda, una chica y un chico amigos del máster, ella llevaba al segundo al mando nuestro conductor y él a un guaperas y ligón empedernido y el menda, que llevaba a un irlandés con una deuda de sangre con los italianos.
Como máster de lujo, teníamos a uno de los responsables de Holocubierta, la editorial del libro, con disfraz de los años 20 y todo.


La partida empieza con un mensaje de nuestro superior, que nos pide que organicemos a nuestra pequeña banda, para proteger a su hija, María, que va a una fiesta universitaria, y no quiere ni que beba demasiado ni que regrese con sorpresa, sino más bien virginal e inocente.
Nos organizamos previamente a la fiesta, colocando al guaperas entre los estudiantes, al siciliano como camarero y a mí como bedel.

Mientras, el jefe y el conductor iban a buscar a María y a una amiga, Juliette, pero Juliette dice encontrarse mal por lo que no pudieron recogerla. Cuando llegan a casa de la María, les saluda el propio Don y María aparece de manera modosita, aunque se ve claramente que esta impresionante. Tras esperar un rato a que María termine de arreglarse, descubren que se ha fugado por la ventana del baño, por lo que corren al campus para advertir al resto del grupo y buscarla en la fiesta con los gritos y amenazas del Don resonando tras ellos.

Yo organizo a los bedeles para que nos ayuden a buscarla. ¿Como lo hice? Porque todos eran negros menos yo y el jefe de bedeles y me tomaron por un superior. Con su ayuda localizamos al coche con el que habían llegado, pero no encontrábamos a la chica.

En cierto momento, sale a una terraza, con una bata corta y ligera y agitando una botella una italiana espectacular que resultó ser ¡María! Además otro estudiante apreció detrñas y la metió de nuevo en la habitación. Nos colamos en la fraternidad, el guaperas y yo nos quedamos abajo controlando las salidas y por el camino nos encontramos a Juliette, la amiga supuestamente enferma, en actitud más que cariñosa con un estudiante borracho.

El jefe, el siciliano y el chofer entran a la fuerza en la habitación donde se encuentran a María en plena faena con el chico del balcón. Los separan a guantazos y en ese momento suena la señal de que entra la policía.

El chofer y el guaperas tranquilizaron a las dos chicas, María y Juliette y se las llevaron de regreso a casa.

Yo, el irlandés, me quedo reteniendo al chaval pillado in fraganti y nos enteramos que es el hijo del capo de la competencia, por lo que, junto con nuestro jefe, nos marchamos a llamar a nuestros superiores, para informar de los acontecimientos y consultar nuestra próxima jugada, que deberá ser sacar al chaval retenido del campus.

El siciliano baja a cuidar del alcohol, su misión secundaria, y después sale a cubrir la espalda del jefe, del irlandés y del retenido, ya que sospecha que los propios guardaespaldas del chico le estén buscando y que todo acabe en una ensalada de tiros.

Mientras tanto, el coche con las dos chicas, el chofer y el guaperas es perseguido por otro coche. Les disparan con una ametralladora cuando intentan fugarse, destrozándoles los cristales, pero el guaperas se asoma, apunta y, con una sola bala, mata al conductor perseguidor, que da un bandazo, estrellándose en un comercio de la calle. Cuando se están felicitando, miran los asientos de detrás y descubren que Juliette ha muerto, y que María, aunque manchada de sangre, no está herida aunque se encuentra en estado de shock.
Llegan sin más novedades a la casa del Don, dónde les ordenan deshacerse del coche y del cadáver.

En el campus universitario el siciliano descubre a unos matones que siguen al irlandés, al jefe y al hijo del Don enemigo e Informa al jefe, que se empeña en intentar comprar a los policías, aunque yo me opongo totalmente, pues no confío en la pasma.

En las negociaciones con los policías, nos desarman al jefe y a mí y nos encierrran con el chaval en el coche de policía. Ponen en la parte de delante al chaval, mientras que a mí y al jefe nos dejan detrás mientras un policía llama a los refuerzos.

El siciliano, que ha perdido de vista a los matones, decide actuar para sacarnos de las manos de la policía, atacando a uno de los policías. Aprovechando el descuido, el chaval pilla una de las armas que nos habían quitado y dispara al otro policía.

Yo fuerzo la puerta para salir, encontrándome de frente con los matones que vienen sobre nosotros, intento recular pero el jefe ve la oportunidad de salir y me empuja, tirándome al suelo, delante de los matones y del chaval, todos ellos armados.
El siciliano mata al otro policía e intenta llegar hasta el coche de policía para fugarse con nosotros, pero el chaval me pega un tiro a bocajarro en la cabeza, haciendo de mis sesos un pudin sobre la acera mientra los matones se acercan disparando al siciliano repetidas veces.



El chaval le pega una patada al jefe y le dice que se esté quietecito. Desde ese momento, el jefe se arruga y no se mueve de la parte de atrás del coche, mientras el siciliano es matado a tiros por parte de los matones, quedando su cuerpo tendido lleno de plomo, rematándolo vaciando los cargadores sobre el cuerpo ya inerte.

La partida terminó en ese punto, con los personajes de Ki y el mío muertos por la falta de carácter del jefe.

Como conclusión, el jefe es apalizado e intercambiado por otro de su banda, aunque se le vería muy mal en la familia, el chofer y el guaperas sobrevivieron y se deshicieron exitosamente del cadáver en un pantano.

Y así concluye la crónica de la partida, quizás en otra entrada os ponga mi ficha y la del siciliano (si me la pasa)
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