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miércoles, 12 de noviembre de 2014

Hemos Jugado: ZCorps - Caos

Nuevo actual play/resumen novelado de partida de ZCorps, utilizando el mismo formato de Guerra Mundial Z. El grupo de jugadores es muy grande, mas de 12 personas, pero nunca vienen más de la mitad, nunca son los mismos y la mayoría son novatos, así que entre unas cosas y otras, no se avanza mucho, aunque se lo pasen igual de bien... Afortunadamente, después de un entrenamiento intensivo, creo que ya está listos para empezar una sesión en condiciones...

KIOTO, JAPÓN
[El nuevo despacho de Jack Scarnfold se encuentra al pie de la zona de producción. Una caseta prefabricada de madera de pino barata, que tiembla cada vez que la maquinaria de la factoría ruge al recibir nuevos deshechos metálicos, presta a reconvertirlos en herramientas, aperos y, cómo no, armas blancas. La especialidad de la fundición durante la guerra fueron los famosos “lobos”, esas pesadas barras de acero puntiagudas de diseño sencillo y eficaz y que tantas vidas contribuyeron a salvar]
Mi vida anterior a la guerra no tenía demasiado sentido. Crecí en un mal barrio, rodeado de malas compañías, haciendo malas cosas. De no haber sido por esa plaga que asolo el mundo, muy posiblemente yo no estaría aquí sentado, hablando con usted. Habría sido carne de presidio y posiblemente, me hubieran ahorcado, fusilado o lo que quiera que hiciesen con la gente como yo en donde fuese que me pillaran.
Salí de Lawrence en la más extraña de las compañías, justo cuando las calles empezaron a vaciarse de gente y el caos remitió. Es curioso, los muertos vivientes son predecibles, actúan ordenadamente, todos en grupo y esas cosas. Quiero decir, su objetivo es matarte y comerte, pero al menos es algo. Creo que el caos que generaron los vivos durante las primeras semanas contribuyo mucho a la lista de muertos iníciales… Atropellos, violaciones, robos, saqueos… ese era mi mundo, donde yo me movía. Conocía las reglas, así que cuando un grupo de pirados me propuso subirme a una camioneta y saquear la tienda de armas, me apunte en seguida. Lástima que no fuéramos los primeros en llegar allí. Y que no supiéramos que tienen un oído terrible. Tuvimos que salir por patas cuando nos atacaron como veinte de esas cosas y nos quedamos sin munición. Afortunadamente, en nuestra huida a ciegas, topamos con una patrulla de la Guardia Nacional, nos recogieron y nos embutieron en una furgo de camino a la zona segura.
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