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miércoles, 14 de septiembre de 2011

¿Arderá mi PJ en el Infierno?

Este es el artículo con el que me presenté al concurso del ya desaparecido blog Encuentros Aleatorios. Recibí un correo de los responsables diciendo que ya podía publicar mi artículo, pero he preferido esperar a ver que hacian en Impactos Críticos. En cualquier caso, lo publico, porque luego estas cosas se me olvidan y ya no las publico. Así que con ustedes, mi artículo ¿Arderá mi PJ en el Infierno?



¿Alguno de vosotros se ha preguntado alguna vez que pasa con los PJs cuando mueren?

Está claro que todos hemos perdido personajes en algún momento y si no ha sido así, es sólo cuestión de tiempo encontrar esa trampa oculta o ese orco con demasiada suerte que acabe con ellos… Pero una vez llega el final, ¿qué les ocurre a los PJs? Quiero decir que una vez muertos, ¿qué queda de ellos?

Podríamos considerar que, físicamente, pasan a ser unos simples números anotados en una hoja de papel amarillento que guardamos con mucho amor y cariño, pero que realmente no sirve para nada. De hecho, muchas veces esa hoja acaba en un archivador, junto a otras muchas hojas iguales, que sólo se abre para añadir más y más hojas de PJs muertos en acción.

Y después de eso, nada. Esas hojas no vuelven a ser usadas, esos atributos primarios tan primorosamente optimizados se quedan en meras cifras y la misma esencia de una hoja de personaje, que es ser utilizada, se pierde para siempre en la Carpeta del Purgatorio junto al resto de hojas desechadas.

Algunos podrán decir que nos queda el recuerdo de las hazañas más asombrosas que nuestros PJs llevaron a cabo y esto es verdad... pero sólo en algunos casos. Casi nadie se acuerda de aquel pobre infeliz que murió a las primeras de cambio al inicio de la campaña por un golpe de mala suerte y seis kilos de afilado acero orco, a pesar de que su construcción a partir de números aleatorios llevo el mismo tiempo que el de Greg, paladín de Thor y asesino de dragones, un PJ afortunado que sobrevivió a los primeros niveles y alcanzó la gloria y la fortuna al final de su carrera y al que todo el mundo rinde honores.

Asociación PIFIAEjemplo de "Greg": Simkin, el de la Pluma. Y no, no era gay.

Y eso a mí me da un poco de rabia. En el caso de Greg, al menos las horas y horas que pasé eligiendo atributos, consultando tablas, escribiendo acerca de su pasado y, en mi caso lo que justifica las horas y horas, tratando de hacer un dibujo del personaje que no parezca un simple monigote de niño de párvulos, merecieron la pena. Pero en el caso del pobre infeliz que murió por alergia extrema al metal, ese esfuerzo no la mereció.

Por eso creo que el simple panteón de PJs caídos que se escribe, en el mejor de los casos, para preservar todos y cada uno de los intentos por sobrevivir en una campaña no es suficiente para honrarles, ni a ellos, pobres PJs sin experiencias que recordar, ni a nosotros como sus creadores, así que digo

¡Rescatemos a nuestros PJs del Infierno en el que se encuentran!
¡Se merecen una segunda oportunidad!


Y no, no estoy hablando de montar un Resucitomatic en Rivendel para todos aquellos pardillos que la pifiaron antes de labrarse una reputación, sino de algo mucho más sucio y perverso: Devolverles a la vida como PNJs.

Es un plan perfecto. Con algunos pequeños cambios los jugadores nunca se enterarán de que estas usando sus propios personajes en la trama (Si no se acuerdan de Sam, el arquero de Lorien que uno de ellos usó durante media sesión al principio de la campaña, ¿cómo van a reconocer a Mas, un sucio arquero elfo que acaban de conocer en la taberna?) y tu, como Máster, estarás repleto de PNJs totalmente diseñados y con un trasfondo del que echar mano en momentos de necesidad.

Ni que decir tiene que para estos PNJs “robados” o, mejor dicho, devueltos desde el Infierno de las Hojas Sin Usar, es mejor elegir a los pobres infelices que a los "Gregs" que tengamos apartados de la circulación, ya que será mucho más difícil reconocerlos y que tendrá que pasar cierto tiempo entre su desaparición y su vuelta a la vida, pero es algo que con un poco de gracia y salero por parte del Máster otorga mucha vida a una partida.

Además, aunque creo que es obvio, estos nuevos PNJs deberían ser utilizados como aliados o enemigos de cierta importancia dentro de la trama, no tiene mucho sentido tener un montón de datos listos para jugar si el pobre infeliz muere rápida y dolorosamente en cuanto entra en acción (otra vez).

Algunas variantes consisten en coger todos esos PJs que tenemos rondando por ahí, fruto de la experimentación con las reglas de creación de PJs o del aburrimiento y realizar el mismo procedimiento. Pero este método exige mucha atención por parte de Máster, y nosotros queremos facilitarnos la vida, no complicárnosla, ¿no?

También, y si las circunstancias lo permiten, se puede utilizar directamente al ex-PJ (al estilo, si, caíste por un acantilado de 300 metros sobre aquellas rocas afiladas, pero milagrosamente sobreviviste y, aunque moribundo, te encontraron 3 días después una banda de forajidos con los que has estado los últimos 3 años. Ahora, completamente recuperado y jefe tu propia banda, has regresado para vengarte de tus antiguos compañeros, que ni si quiera se molestaron en recoger tu cadáver), aunque a veces se producen ciertos problemas legales sobre la posesión de ese PJ con el jugador que antes lo controlaba.

Y lo más de lo más, si se da la feliz situación de que mastereamos para diferentes grupos de juego, se podrían incluso entremezclar PJs actuales de una campaña con lo de la otra. Si se diera este caso, hay muchas horas de juego y diversión garantizadas, sobre todo cuando los jugadores descubran que hay “otros” por ahí que no se van a rendir tan fácilmente…

Ki, de la Asociación PIFIA-D100
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