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miércoles, 29 de febrero de 2012

Ki en la mesa del Narrador I

De cómo Ki llegó a la mesa del Narrador y lo que le aconteció en el camino

Prólogo

Como todos sabéis, hace poco puse un desesperado anuncio en el blog buscando un grupo de adopción por la zona de Valencia. Yo no sé si no existen o si no leen este blog, pero el caso es que no tuve nada de éxito, sólo surgieron dos opciones: Zonk, recomendado por Wulfwaif, en Castellón, a 60-70 km de mi casa o El Narrador de Antagis, en Sagunto a “sólo” 40. La opción 3, mendigar grupos en el bar de Rubén Darío, todavía no ha dado sus frutos…

El caso es que Zonk quedaba descartado por la excesiva distancia, y estaba a punto de hacer lo mismo con Sagunto cuando descubrí que hay un carril bici casi desde mi casa hasta allí. No me lo pensé mucho más, aclaré algunos puntos vía mail con El Narrador y el domingo a las 8.15 am le hinché las ruedas a mi montura, metí la pitanza en un saco y partí rumbo a lo desconocido con el sol despuntando en el horizonte y el viento a mi espalda. Bueno, es posible que el sol ya estuviese completamente fuera y que el viento fuera de frente y no de cara, pero todos entendéis lo que digo, ¿no?

Aviso desde ya que me olvidé la cámara en casa, así que no hay fotos originales. Quizás en la próxima ocasión…

Capítulo 1, El Viaje

La preparación previa del camino incluyó algunas horas de búsqueda en internet de las llamadas Vías Verdes, antiguos trazados de tren reconvertidos en rutas de senderismo y bicicleta. La verdad es que esperaba encontrar más información y de más calidad, ya que cuando bajamos a Viena en cada pueblo había carteles, mapas y oficinas de turismo, pero aquí casi todo lo que encontré era muy incompleto. Lo que más se acercaba a la ruta que quería hacer era esto
Ki y El Narrador No sé que problema hay con la imagen. Si pinchais, se ve la ruta

Pero llegué a ella pinchando en “Vía Verde de los Ojos Negros”, cosa que no es cierta y que me llevó a error al principio del viaje.

Para llegar de mi casa hasta Puzol, a 10 kilómetros de Sagunto sólo hay que seguir el camino de baldosas rojas, casi 30 kilómetros de carril bici, excepto un par de tramos de asfalto o pista de tierra muy cortitos, todo tieso pa´lante, sin más. El problema viene después, cuando la pista desaparece y te toca meterte por polígonos industriales o acabar dando vueltas por naranjales infinitos, cruzando raíles y autopistas y dando rodeos de varios cientos de metros. Vamos, que en los últimos 10 kilómetros tarde casi tanto como los primeros 30… Al final hice el tramo entero en algo menos de dos horas, que no está nada mal.

Ki y El Narrador Este era yo, pero con el camino en rojo.
Y sin tacones, que iba en bici


Una vez en Sagunto, di de beber a mi montura y la dejé atada enfrente de la guarida del Narrador, a la que justo en ese momento entraban 3 o 4 de los miembros de la mesa. Subí con ellos, fui presentado y me di una ducha que me sentó de maravilla. Me disfracé de persona y me dispuse a volver a lanzar los dados “en serio” por primera vez en ¿2 años? cómo pasa el tiempo…

Capítulo 2, La Mesa

La mesa que ha formado El Narrador con el paso del tiempo es bastante cerrada, como ya me comentó el mismo. Todos son familiares, amigos y compañeros del trabajo y todas las combinaciones que se puedan hacer con esas tres palabras en los diversos grados de profundidad que tienen las relaciones humanas, por lo que yo no sólo era el nuevo, sino que también era el que tenía menos vínculos en la mesa, si a un par de mails se le pueden llamar vínculos… Ahora que lo pienso, no sé quién corría más riesgos, si yo en una casa llena de extraños o ellos con un extraño como yo, confeso jugador de rol y asesino sádico en potencia ^.^

De hecho, creo que es la primera vez en mi vida que soy nuevo en un grupo de rol, siempre he sido iniciador de ellos, pero de eso igual escribo una entrada otro día (modo procrastinación ON) Baste decir que estaba nervioso como una virgen antes de ser llevada al matadero templo del dios de turno, pero ya que estaba allí y sin posibilidad de una huida rápida, decidí quedarme ;)

En cualquier caso, volví a ser presentado al grupo, que casi no me reconoció después de disfrazarme de persona ;) y me bombardearon con nombres e información variada y confusa tanto de la vida “real” como del juego, los (escasos) puntos de vida de mi personaje y porque nunca, nunca tenía que dejar que me mordiera cierto miembro del grupo con demasiado pelo en el pecho.
Ki y El Narrador Creo que si se afeitara podríamos ser buenos amigos

Después de un poco de explicación básica del sistema de juego y la ambientación, ambas creadas por El Narrador, iniciamos la aventura, nada demasiado complicado, ya que El Narrador está intentando llevar a su grupo de un estilo lineal o efecto túnel hacia otro más cajón de arena/sandbox. Como hablar sobre las técnicas de juego podría llevarme horas, y aprecio demasiado mis falanges para eso, resumiré brevemente la historia en sí.

Básicamente, habíamos oído rumores de una posible amenaza trol en unas colinas cercanas al lugar de construcción de una carretera de gran proyección. Los aventureros locales, Lo´Fajine´Negro´ (léase con acento andalu´) se veían un poco sobrepasados, ya que interfería con sus horas de la siesta, y mandaron llamar a las Garras del Fénix para que se ocuparan del asunto. Un poco de investigación más tarde y tras desenmascarar casi por accidente a un par de farsantes, encontramos a los trolls.
Ki y El Narrador Amenaza trol. El trol es lo que sujeta la amenaza.

Pobrecillos. No duraron ni dos asaltos contra los 8 energúmenos que tenían delante. Uno fue consumido por un hongo nuclear en miniatura que casi se lleva a la mitad del grupo por delante y el otro fue descuartizado, despedazado, troceado y quemado antes de que pudiera decir ¡ay, eso duele!

He de decir que mi personaje, una especie de gnomo con antepasados hobbits o kenders, se comportó como un psicópata pirómano: Incendió a un troll con un vial de fuego de alquimista y le cortó un brazo al otro con su espadadobleconunapuntadefuego. Que conste que ya me lo dieron así, yo no tuve nada que ver con del fuego…

Después de eso, exploramos (y saqueamos) un complejo enano cercano y acabamos la partida decidiendo si perseguir a los farsantes que nos habían metido en eso o terminar de limpiar la zona de trolls.

Capítulo 3, El viaje de Vuelta

La verdad es que la vuelta fue más rápida que la ida. Tuve que irme casi sin despedirme porque se me iba la luz, pero afortunadamente la última parte del camino tiene suficiente iluminación nocturna. Tarde casi media hora menos y mis visitas a los naranjales cercanos se redujeron a un simple paseo. Llegue a casa cansado pero feliz, y dispuesto a repetir dentro de dos semanas.

Resumen de la experiencia: Impresionante. Yo firmo donde haga falta para hacerlo de nuevo.

Lo mejor:

- La acogida que tuve en la mesa del Narrador. Me sentí como en casa desde el primer momento.
- Volver a sentir el poder de los dados y demostrar que soy un miembro de pleno derecho de la Asociación PIFIA: De 8 tiradas, pifié 4, fallé 2, casi muero empalado por unos pinchos… Eso si, saqué 1 crítico y maté a un troll…
- Ser capaz de hacerme 90 kilómetros en bici ¡y no tener agujetas al día siguiente! (gracias, entrenamiento de Viena) Mi mascota en forma de triatleta está muy orgulloso de mí.

Lo peor:

- Tener que presentarme sin mis atributos de rolero colgando de donde deberían. ¿Dónde habré dejado mis dados?
- Perderme entre los naranjos. Suena muy romántico, pero casi llego tarde por eso…
- Tener que volver a casa repleto de tarta de Oreos… ¡Esas cosas se avisan! :D
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